04 Feb

¿Puedo quedarme en casa cuidando a mi bebé?

Embarazo a la vista: ¿me quedo en casa cuidando a mi bebé o sigo trabajando?

Cuándo me quedé embarazada estaba trabajando en una gran empresa de alimentación. Tenía turno de mañana una semana y turno de tarde la semana siguiente. Así sucesivamente. Esto significa que una semana salía muy temprano de casa, a las 4:00, y a la siguiente llegaba muy tarde, casi a las 12 de las noche. Mi marido también trabaja a turnos.

Después de la euforia inicial tras enterarnos de la noticia de nuestra vida empezamos enseguida a pensar en nuestra vida con un bebé. Queríamos hacerlo bien y no había tiempo que perder. Al plantearnos cómo abordar el cuidado del bebé, nos preguntamos qué íbamos a necesitar y qué opciones teníamos. Lo primero, sería decidir quién y como se ocuparía del bebé. Cuándo tuviéramos turno de mañana necesitaríamos una niñera de madrugada que después llevara al bebé en la guardería. Cuándo tuviéramos turno de tarde nosotros lo dejaríamos en la guardería de donde lo recogería la niñera y se quedaría con el hasta que uno de nosotros llegara.  Aunque a veces teníamos turnos contrarios y sólo necesitaríamos la niñera un par de horas al medio día.

Ahora se nos planteaba otro problema ¿encontraríamos una niñera que se adaptara a ese horario? Empezamos a mirar y a preguntar. Llegamos a la conclusión de que no era viable, además el estipendio por hora de las buenas niñeras (no digamos de las muy buenas o excepcionalmente buenas) era superior al mio. Y la guardería tampoco es nada barata.

La cosa se estaba dando la vuelta. Ahora lo que me preguntaba era si podía permitirme trabajar fuera de casa por que los gastos de trabajar fuera más los gastos de las personas cualificadas para el cuidado del bebé sumaban casi mi sueldo. Si a esto le sumamos la desventaja de no criar a tu hijo y dejarle doce horas al día al cuidado de otras personas, la balanza se  inclinó definitivamente hacia el lado de quedarme en casa. Pero quizás la pequeña diferencia entre mi sueldo y los gastos de sus cuidadores nos resultara imprescindible para la sostenibilidad del hogar.

Ahora tocaba hacer las cuentas del hogar. La cosa es fácil: no puede salir más dinero del que entra. Por suerte, nosotros llevamos constancia mensual de todos los gastos desde hace años. Además prevemos en nuestro presupuesto las facturas gordas anuales: impuesto circulación, seguros de coches y casa e impuesto radio y televisión (esto es en Suiza). A mayores,tenemos calculado un margen para imprevistos.

¿Cómo calcular si debes o puedes quedarte en casa?

Puedo quedarme en casa cuidando a mi bebé

Si hasta ahora no lo hacíais, empezad haciendo una hoja de calculo para calcular vuestros gastos o, si os va mejor, hacedlo a mano o en el móvil:

Gastos

  1. Suma todos los gastos fijos mensuales: vivienda, préstamos, seguro médico, internet, …
  2. Suma todos los gastos fijos variables: teléfono, luz y agua, pagos tarjetas de crédito…
  3. Guardad todos y cada uno de los tiques de vuestras compras, estética, peluquería, gastos de combustible, facturas del taller TODO.
  4. Contabilizad “gastos hormiga”. TODOS. Muchos “poquitos” a lo largo del mes hacen un “mucho”. Debeis ser honrados con vosotros mismos e incluir cualquier gasto por pequeño que sea.
  5. El último día de cada mes sumadlo todo.
  6. Guardadlo para saber mes a mes si  aumentan o disminuyen los gastos y en qué.

Ingresos

  1. Sumad vuestros sueldos.
  2. Añadid cualquier ingreso extra que tengais.

Esto debéis hacerlo todos los meses y os dará una idea de cómo está realmente vuestra economía doméstica. En principio, y desde el primer momento, el sueldo del que se quede en casa debería poder ahorrarse entero.  Os servirá de reserva para imprevistos. Si no es así y os gastáis un sueldo entero y parte del otro o los dos sueldos,  analizad vuestros gastos. 

Análisis de gastos y medidas para reducirlos

  1. ¿En qué nos gastamos el dinero?
  2. ¿De que podemos prescindir?
  3. ¿Que gastos podemos reducir?

Ahora ya sabréis cómo cuadrar, si es posible, las cuentas de casa con un solo sueldo. A estos gastos habrá que sumar los del bebé.

Para evitarse sustos, intentad calcular lo más exacto posible los gastos que supone dejar el bebé al cuidado de otras personas y restadlo al sueldo del que se baraje que se quede en casa.  Quizás, seguir trabajando sea la opción menos económica o la diferencia sea muy poca y preferiréis que uno se quede en casa para cuidar a vuestro bebé.

En nuestro caso, pronto se despejaron las dudas. Llevar una contabilidad doméstica desde hace años nos lo hizo rápido y fácil. Identificamos los gastos superfluos, hicimos ajustes y hemos aprendido a comprar responsablemente.

Yo me quedo en casa cuidando de mi bebé. No nos hemos arrepentido ni un sólo segundo y viendo lo feliz que es, sabemos que hemos tomado la mejor decisión. Soy muy afortunada por poder quedarme en casa. ¡Qué duro haber tenido que separarme tantas horas de él!

¿Cómo ha sido esta decisión en vuestro caso?

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