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Cuando mis hijos se aburren NO es mi problema

niño aburrido

La verdad es que en esta casa desde que hay niños el aburrimiento desapareció durante años pero un día se presentó de nuevo, de repente, sin avisar.

Quien lo dijo, lo dijo como repitiendo algo que oímos muchas veces. Puedo asegurar que en casa no lo oye pero, al final, da igual.

Seguro que sabes como va.

Te miran con la cabeza gacha y medio ladeada, apoyan su cuerpo lánguidamente contra ti y te sueltan que se aburren con una voz como de estarse muriendo. A continuación te preguntan que qué pueden hacer o te dicen que no saben que hacer en un tono acusador que deja claro que su aburrimiento, es un problema tuyo.

La primera vez ni me inmuté.

Le dije, con amor, que hiciera lo que le diera la gana o descansara un rato.

Aburrirse un poco está bien lo que está mal es la maldita idea tóxica de que tenemos que estar haciendo algo todo el tiempo.

Conseguí una repetición de la actuación y que el número dos focalizara toda su atención en la escena (spoiler: empezó a hacer lo mismo ese mismo día y más tarde me preguntó que qué era aburrirse. Imita como puedas ;D).

Reaccioné tarde, para variar, y eso que soy rápida de la leche.

Pero al final salí airosa y aborté muchos futuros ataques teatrales de aburrimiento aunque no todos. Pero ahora solo viene cuando realmente está muy aburrida y/o cansada y quiere una ración de mimos o hacer algo pero sin pensarlo mucho.

Distingamos algo.

Cuando los niños se aburren si son muy pequeños no lo dicen sino que lo demuestran. Tampoco saben entretenerse solos así que les tenemos que ayudar, jugar con ellos y estar con ellos. Lo típico con los bebés y preescolares.

La cosa cambia cuando los niños crecen, ya leen libros y tienen un montón de recursos para entretenerse o aburrirse y estar un rato sin hacer nada. A veces, lo dicen porque buscan atención o conseguir algo y no veo que haya de malo en ello. Todos queremos atención de vez en cuando.

El problema es cuando lo hacen cuando estamos trabajando y nos interrumpen todo el rato o cuando se ponen pesados (oh, sí, se ponen pesados y muchos adultos también). O empiezan a decirlo mucho, cada día y con exigencia. Ahí habría que profundizar para ver que pasa para que se comporten así pero ese no es nuestro caso.

Aunque tarde, como decía, a la segunda repetición mi cerebro ya había entrado en modo «córtale el rollo o te come viva» y en pocos segundos tenía varios planes anti niños aburridos geniales. Aquí os dejo algunos:

  • Limpia los cristales
  • Limpia tus zapatos
  • Aspira

Me miró con los ojos entrecerrados y se fue antes de que mis propuestas se convirtieran en órdenes.

Es importante formularlo adecuadamente: «Genial, si no estás ocupada puedes limpiar los cristales. Por cierto, has recogido tu habitación? Ve haciéndolo y en cuanto acabe de trabajar, salimos a pasear en bici.»

Su aburrimiento de cinco minutos a esa edad ya NO es mi problema. Es algo que tiene que solucionar por si misma igual que sus tareas y obligaciones de clase. A su edad, hay problemas que puede y debe saber resolver.

De hecho, creo que el problema viene cuando consideramos el aburrimiento como algo negativo. Peor si somos nosotros los que inmediatamente les proponemos algo que hacer y los que buscamos entretenimiento para ellos.

Un poco de tiempo muerto sienta estupendamente a todos los cerebros.

Se acabó que mamá y papá se ocupen de absolutamente todo.

Siempre los anímanos a que nos digan como se sienten y validamos todas esas emociones pero hay un límite en lo que hacemos por ellos y cuando. Que piensen a esa edad que estamos ahí para ellos está bien pero no para solucionarle todas las papeletas.

Un poco de tiempo muerto sienta estupendamente a todos los cerebros. Es la hiperactividad continua la que es perjudicial.

Queridos hijos, aburríos un ratito si queréis que a mí me importa un pimiento.

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