02 Nov

Atención: el colecho puede romperte el corazón

Del colecho se escuchan cosas muy bonitas, menos bonitas, lo bueno que es y auténticas chorradas.

Las redes sociales están llenas de divertidas fotos de las posturas de los peques en la cama de sus padres.  En muchas se adivinan dolorosas patadas y posturas para los padres mientras ellos campan a sus ancha por camas que “no son la suya“(¡anda que no!).

Colechar es, en general, genial y, en ocasiones, un rollo.

Esas noches que la criatura no se te despega de la teta y no puedes ni moverte muy geniales no son. Cuando te levantas te duelen partes de tu cuerpo que no sabías ni que existían.

O esas noches en que el peque entra en modo hormigonera en cuanto tú te pones a dormir y no para hasta que suena el despertador y te tienes que ir a trabajar. Misteriosamente en ese momento entra en modo estatua y parece que ni respira.

Todo esto lo compensan esos abrazos tiernos en medio de la noche, los dulces besos mañaneros o las risas tempraneras. Su felicidad y confianza al saberse querido, protegido, tenido en cuenta.

También lo compensa evitar paseos a la cuna u a otra habitación. No nos engañemos, el colecho es cómodo y práctico. Una garantía de sueño en muchas noches en las que amenazaba fiesta de despertares y paseos y un nuevo día con papás reconvertidos a papás-zombi.

Pero hay algo de lo que nadie habla. Nadie habla de la crueldad psicológica del colecho.

Verás que no exagero.

Un día os vais a dormir como siempre y de repente va tu peque (la mía, en este caso) y te suelta:

—Quiero dormir en la otra cama, mamá.

¿Cómooooooo?

—¿En qué otra cama?— por saber, que de los niños se puede esperar cualquier cosa.

Señala a la habitación que algún día teníamos pensado que fuese la suya. Efectivamente hay una cama pero no está preparada.

Ella insiste en que quiere dormir allí y le dice hasta mañana a su padre. Yo le digo a su padre que es un farol. Que en 10 minutos estamos de vuelta.

Pero no.

Se duerme, con la teta eso sí, en la otra cama y allí se queda.

No vuelve.

No se acuerda de nosotros en toda la noche.

Duerme como si nada mientras nosotros nos desvelamos pensando si estará bien, si se caerá de la cama y preguntándonos porque demonios nos ha dejado.

Así de fácil.

¡Qué cruel!

Qué cierto es eso de que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio… Ains.

¿Estaba deseando irse o qué? ¿Ya no mola dormir con nosotros? ¿Qué pasa aquí? ¿Le molestamos?

Aunque me quedé tocada lo que pasa aquí es otra cosa.

Confianza, le llaman (esa que a veces da asco, jajajaja).

Se fue porque  sabía que nosotros estaríamos allí y podría volver o nosotros acudiríamos en cuanto nos llamara.

Así es la confianza.

En fin, estaba claro que tendríamos que superar el shock de la separación. Duro y sacrificado oficio el de padres.

Por cierto, aunque yo realmente me pensaba que en cinco minutos estaría de vuelta en nuestra habitación, por si acaso coloqué la barrera anti caída en la cama y puse el escuchabebés. Le explique que si necesitaba algo que nos llamara. Nosotros la escucharíamos a través del aparatito de iríamos corriendo. Me creyó, claro. Ni se plantea que le mienta o la deje sola. Tampoco yo o mi marido nos lo planteamos, si llama, salimos volando.

Algún día soñé con volver a dormir tranquila, lo confieso, pero no me esperaba que se fuera así. Ni se lo pensó, oye, a sus dos añitos recién estrenados. ¡¡Dos!!

Cualquier día se nos va de casa sin previo aviso, lo estoy viendo venir. Por si las moscas, he escondido las maletas…

A día de hoy, medio año después, ella sigue durmiendo en su habitación y yo y el padre vamos ya recuperados de la ruptura colechera.

¿Cómo fue el fin de vuestro colecho? ¿Os dejó temblando y al borde de las lágrimas como a mí o montasteis una fiesta?

 

2 thoughts on “Atención: el colecho puede romperte el corazón

  1. Oh!!!!! No sabes la de veces que hemos hablado esto mismo…. La pena que nos va a dar cuando Mara se quiera ir sniff sniffff… Aún se queda con nosotros pero como dices nunca se sabe y en cualquier momentos zas! A nosotros también se nos romperá el corazón 🙁
    Besazo grande!!!

    • Diana, esta se nos largo un par de semanas después de cumplir dos años. Mara ya tiene tres pero creo que cuesta igual eso de que crezcan y se despeguen de nosotros.
      Pero tiene que ser😅.
      Un beso enorme a los tres.

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